Hace dos días, el 24 de agosto de 2026, fue el último capítulo de “Un Billete a Chattanooga”. Los maquinistas de este tren, Ana Cirujano y Pablo Moratinos, realizaron un recorrido saliendo desde Madrid, con destino a Chattanooga y de regreso a Madrid. Un viaje con 360 paradas, que duró unos siete años y cuyo último trayecto finalizó con una selección especial de invitados, que ya habían abordado el tren en otras ocasiones.
Para quien no lo conozca, Un Billete a Chattanooga esun podcast muy querido por la Comunidad de WordPress de España, un espacio por el que han pasado muchas de las personas que forman parte de la comunidad WordPress, el diseño web y el marketing digital en España. De hecho, es bastante probable que, si piensas en algún nombre conocido de la comunidad WordPress española, puedas empezar a buscarlo entre sus cientos de episodios.
Hace un tiempo tuve la oportunidad de entrevistar a los entrevistadores, a la “Khaleesi del diseño” y el “datafreak”. Entonces el podcast rondaba el episodio 312 y todavía quedaban unas cuantas estaciones antes de llegar al final del viaje. Hablamos sobre sus siete años de trayectoria, sobre cómo había nacido el programa, sobre curiosidades de su trabajo como entrevistadores. En aquella ocasión me explicaron la estructura del podcast: En el episodio 180 habían llegado a Chattanooga, a partir de ahí comenzaba el regreso y el episodio 360 marcaría el destino final. En aquel momento me sorprendió porque pensaba que “Un Billete a Chattanooga” existiría para siempre.
El programa nació naturalmente, de las conversaciones telefónicas entre Ana y Pablo. Hablaban sobre clientes, diseño, SEO, marketing, proyectos y todas esas situaciones que forman parte del trabajo cotidiano de quienes vivimos alrededor de una web. En algún momento decidieron hacer algo muy sencillo: darle a grabar y dejarlo fluir. Y esa naturalidad terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad del programa, con un estilo reality podcasting: sin una edición que eliminara cada silencio y sin un guion rígido que marcara exactamente hacia dónde iba la conversación. Pero siempre desde el respeto y con la intención de crear un espacio seguro para quien se sentaba frente a ellos.
Aunque investigaban previamente a quienes entrevistaban, nunca daba la sensación de estar escuchando un cuestionario. Las preguntas aparecían dentro de la conversación, las historias llevaban a otras historias y el invitado podía terminar hablando de algo que probablemente ni siquiera había imaginado antes de empezar a grabar.
Uno de mis temas favoritos eran los reviews de las WordCamps españolas. Ana y Pablo hablaban de las ponencias, la organización y los ponentes, pero también de la comida, el espacio, los pequeños detalles y todo aquello que termina definiendo la experiencia de un evento. Y lo hacían desde un enfoque crítico y constructivo.
Quienes hemos organizado alguna vez una WordCamp sabemos la enorme cantidad de decisiones y trabajo que existe detrás. Escuchar esos análisis permitía ver esos proyectos desde otra perspectiva y entender qué funcionaba, qué podía mejorarse y cómo evolucionaban los eventos de la comunidad.
Su relación con las WordCamps tampoco terminaba ahí. Fueron media partners de WordCamp Europe y de otras WordCamps internacionales, realizando entrevistas, cobertura y difusión de los eventos.
Y finalmente llegó el último día. Para despedirse, prepararon un programa especial en el que reunieron a algunos de sus antiguos entrevistados, con la intención de rendir homenaje a todas las personas que, junto a ellos, habían dado forma a cada uno de los episodios. Bajo el título “Vivir de WP+IA”, conversaron con diez ilustres chattanoogers del mundo WordPress sobre cómo la inteligencia artificial está transformando sus profesiones. Las entrevistas se organizaron en cinco bloques:
Blogue 1. “El futuro de construir y mantener WordPress” con Marta Torre (desarrolladora), Esther Solá (desarrollador) y José Conti (desarrollador de plugins) la persona que más veces fue entrevistado en el podcast.

Bloque 2. “Una web en la que podamos confiar” con Moncho (Hostings WordPress), Néstor Angulo (ciberseguridad) y Marina Brocca (legalidad e IA).

Bloque 3. “Conseguir que alguien te encuentre cuando ya no busca como antes” con Vanesa Gómez (Exprimeviaje.com), Lucía Rico (SEO y GEO) y Santi Alonso (automatista).

Bloque 4. “¿Por qué nos van a seguir pagando?” Con Sacra Jáimez (SEO), Fernando López (desarrollador, SEO) y Patri Navarro (desarrolladora).

Bloque 5. “¿Y qué pasa con WordPress como comunidad?” Con Rocío Valdivia, Juan Hernando (Responsable de Comunidad WordPress.org) y Fernando Tellado (ayudawp.com).

Después de casi dos horas Ana y Pablo se despidieron con cierta nostalgia. Por sus episodios fueron pasando profesionales, empresas, proyectos, debates, tendencias, problemas, herramientas y tecnologías. En el futuro podremos volver a aquellos capítulos y recordar cómo trabajábamos, qué nos preocupaba, qué tecnologías utilizábamos, de qué hablábamos en las WordCamps y hacia dónde pensábamos que evolucionaría WordPress. Y, sobre todo, podremos recordar quiénes estaban allí desarrollando, diseñando, organizando eventos, montando agencias, creando plugins, trabajando como freelancers, emprendiendo proyectos o intentando descubrir como hacer mejor su trabajo.
Un Billete a Chattanooga no son momentos aislados con entrevistas a diversas personas, es un pequeño archivo que amplificó el conocimiento, y documentó una etapa de la comunidad WordPress y del diseño web en España.
Y sí, lo echaremos de menos. Echaremos de menos esa sensación de entrar en una conversación que ya había empezado. Las historias sobre clientes. Las discusiones sobre diseño y WordPress. Los repasos de las WordCamps. Las bromas. Las diferencias de opinión. Las preguntas inesperadas. Los invitados que responden a cualquier cosa, menos a la pregunta que le hacen, etc. Y esa capacidad de hablar durante horas haciendo que quien escuchaba sintiera que estaba sentado en la misma mesa.
Muchas gracias, Ana y Pablo, por todas estas horas.
Gracias por las entrevistas, por las conversaciones, por compartir vuestro trabajo, vuestras dudas, vuestras experiencias y por dejar grabada una parte importante del conocimiento y de la gente de esta comunidad.
Este 24 de agosto, archivamos el último billete a Chattanooga picado por el revisor. Llegamos al destino final, el tren se detuvo, los maquinistas se bajaron. Nos quedamos con ganas de viajar más, pero, muy pronto coincidiremos en otro viaje, porque si algo hacen los trenes es viajar y viajar aunque cambien el destino final.
¡Así que, esperemos el próximo tren!
Y aquí el episodio completo:



